
El arsénico presente en el agua del grifo se ha asociado con una aumento creciente de enfermedades coronarias. El estudio efectuado por investigadores estadounidenses e Indios, ha mostrado que casi un 30% de las muertes por fallo coronario se deben a concentraciones moderadas de este elemento químico tan peligroso pero que podemos encontrar en las aguas de consumo humano.

Tampoco es como para no volver a beber del grifo, pero si es interesante plantearse el uso sistema de filtrado (depuradoras) por lo menos para el agua que bebemos y usamos para cocinar, fuera de este dato concreto, la realidad es que, el agua “corriente” tiene normalmente gran cantidad impurezas por lo que es no está de más tomar precauciones. Para muestra, las intoxicaciones por Plomo debido al uso de este material en las tuberías que motivo que se sustituyese por otros materiales pero que no se descubrió hasta que los índices de mortalidad subieron alarmantemente detectándose intoxicación por este material. El Amianto en la construcción es otro de estos claros ejemplos.